consejo Consultivo del Agua, A.C.

Agua y Agricultura

  • De los 13.000 millones de hectáreas de la superficie terrestre del planeta, el 12% está cultivado y se calcula que un 27% se destina al pastoreo. De las 1.500 millones de hectáreas de tierras de cultivo, 277 millones de hectáreas de tierras son de regadío, lo que equivale al 18% de las tierras de cultivo.
  • En términos de población, las tierras cultivables equivalen a un promedio global de 0,25 hectáreas por persona.
  • Para satisfacer la creciente demanda de alimentos entre 2000 y 2030, se prevé que la producción alimentaria en los países en vías de desarrollo deberá aumentar un 67%. A la vez, un aumento constante de la productividad debería permitir frenar el incremento de la utilización de agua en la agricultura en un 14%.
  • Producir alimentos requiere entre 2.000 y 5.000 litros/persona/día, dependiendo de las diferencias climáticas y dietéticas así como de la eficiencia de los sistemas locales de producción de alimentos.
  • La mayor parte del agua que se utiliza para producir alimentos u otros cultivos proviene de la lluvia almacenada en el suelo (denominada agua verde), donde es absorbida por las raíces de los cultivos. El riego se practica en lugares y épocas en las que el agua de lluvia es insuficiente para abastecer de agua a los cultivos de manera adecuada.
  • A nivel global, las precipitaciones proporcionan cerca del 90% del agua utilizada para los cultivos. A pesar de que sólo representa el 10% del agua utilizada en la agricultura, el riego requiere el 70% de toda el agua dulce (denominada agua azul) destinada a consumo humano.
  • En 2030, la agricultura de regadío en 93 países en vías de desarrollo será responsable de más del 70% del aumento previsto en la producción de cereales. En estos países, se espera que la superficie irrigada se extienda un 20% (40 millones de hectáreas) entre 1998 y 2030.
  • Gracias al aumento de la intensidad de cultivo, se estima que para el año 2030 la zona de regadío cultivada aumentará un 34%. Paralelamente, se estima que la cantidad de agua dulce que se destinará al riego aumentará un 14% y alcanzará los 2.420 km³ en 2030.
  • En el debate mundial sobre la creciente escasez de agua, la agricultura suele estar asociada a una imagen de uso de agua ineficaz y despilfarrador. Esta imagen se debe al escaso rendimiento en términos de “eficiencia del uso del agua”, un término que fue definido como la relación entre el agua de riego absorbido por las plantas y la cantidad de agua extraída realmente de su fuente con fines de riego. La FAO estima que a nivel global la eficiencia del uso del agua para riego se sitúa en torno al 38% en los países en vías de desarrollo, y en las próximas décadas sólo prevé un leve crecimiento en la eficiencia del uso del agua a nivel global.

Información extraída del 2º Informe de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo, "El agua, una responsabilidad compartida" (2006).